¿Por qué bailamos?

El baile y la danza son comportamientos que se remontan a nuestros orígenes mas primitivos como una forma de comunicación social, cuando el lenguaje estaba en un estado incipiente, el movimiento corporal permitía transmitir al resto de la tribu nuestro estado anímico, lo que en definitiva repercutía en la consolidación de los vínculos emocionales entre los miembros, una terapia de grupo ancestral que cohesionaba y liberaba de tensiones a los participantes. Esta vertiente comunicativa ha sido demostrada a través del análisis de ADN de un grupo de bailarines y otro de no bailarines. Encontrando una predisposición genética de los primeros a ser mejores comunicadores. (www.plosgenetics.org)

Como indica el arqueólogo Steven J. Mitchen de la Universidad de Reading, también tenia (y tiene) una gran importancia en el acto del cortejo, a través de la danza se mostraba el estado físico y las capacidades de coordinación motora. Estoy sano y no te faltará comida, por ello muchos bailes primitivos simulan la caza de animales de gran envergadura.

 El placer del sincopado y del Groove musical

Si antaño bailar nos hacia estar mas conectados, atractivos y mejoraba nuestras posibilidades de dejar descendencia, en la actualidad los motivos han cambiado, o mas bien son mas variados, ya que también tenemos mas criterios para valorar el atractivo de una persona. Hoy en día una de razones por la que bailamos la encontramos a nivel fisiológico, bailar segrega endorfinas, las hormonas generadoras de un sentimiento de bienestar y placer. En este campo se han hecho diversos estudios sobre la relación que existe entre el tipo de música y estas hormonas. Por ejemplo en una encuesta realizada a mas de sesenta participantes de entre 17 y 63 años, de todas partes del mundo en la que escucharon cincuenta secciones de percusión de música funk en diversos tipo de síncopa para después calificarlos según el grado en que les gustaba y les incitaba a bailar, llegaron a la conclusión de que “el placer y las respuestas emocionales a la música se han vinculado con la expectativa y la anticipación”, explicaron los autores, añadiendo que “por ejemplo, la capacidad de la música para causar escalofríos es resultado de la violación de las expectativas estructurales”. Los resultados indican que el escuchar patrones de percusión rítmica con un grado medio de síncopa causa un deseo de moverse mayor y más placer, particularmente entre los participantes que de todos modos disfrutan bailando.

Por su parte el “groove” es la sensación que aporta a la música la sección rítmica (batería, bajo, la guitarra y teclados), y que incita al movimiento según el equipo de la Dra. M. Witek de la Facultad de Música en la Universidad de Oxford. La estructura de este tipo de música es la que encontramos en estilos como el hip-hop, la música electrónica o el funk. Y es la función de sincopado la que grosso modo “causa placer y la inercia del movimiento”.

De las academias de baile.

Debida a nuestra capacidad innata, la existencia de centros de enseñanza para aprender o mejorar nuestra capacidad para bailar tendrían que ser testimonial, sin embargo existe una red de academias y centros sociales en los que se enseña danza. Quizás porque van mas allá de enseñar la técnica de baile, sin duda la mejoría de la forma física es algo primordial, pero también a mucha gente espera encontrar nuevas relaciones sociales, aumentar su autoestima o superar una crisis de pareja.

Según el neurólogo Lawrence Parsons, el efecto de la danza ha generado desde siempre un sentido de pertenencia y afianzamiento dentro de la tribu. Al ser una actividad grupal hace que saquemos a la luz nuestras cualidades y eso genera un aumento de confianza en uno mismo. Superar las dificultades motrices que supone el baile es un potente motivador que impacta en la autoestima del individuo. Y como lenguaje expresivo, nos permite canalizar emociones y sentimientos. Aprender a bailar en un entorno novedoso junto con un grupo de desconocidos desarrolla habilidades sociales y de comunicación. Por ultimo la capacidad de liberarnos de la tensión diaria para centrarnos en la tarea de coordinarnos y relajarnos muscularmente puede servirnos como mecanismo de relajación en situaciones cargadas de altos niveles estrés y permitirnos mantener el equilibrio emocional.

Diez consejos para encontrar a un buen terapeuta

Cuando queremos poner a punto nuestro cuerpo no tenemos problemas para encontrar la manera de hacerlo. Los gimnasios y las consultas de dietética no nos resultan ajenas. Pero ¿qué hacer cuando queremos mejorar nuestro interior, nuestras relaciones, o necesitamos ayuda para pasar nuestra depresión o ansiedad?

Tomar la decisión de buscar ayuda es duro y complicado. ¿Y por qué encontrar al psicólogo adecuado lo hace más complicado y agobiante?. Parece como buscar una aguja en un pajar a menos que tengamos alguna orientación. Así que aquí van algunos consejos:

1 . Olvídese de las guías telefónicas. Publicitarse en ellas es caro, así que muchos psicólogos no están en ellas.

2 . Pídale consejo a un profesional con el que ya trabaja y que sea de su confianza. Los profesionales (médicos, abogados, gestores) tienen relación entre ellos por lo que conocen a expertos, con buena reputación en otros campos. Además contamos con su confidencialidad. Por cierto, cuando le pida que le derive a un psicoterapeuta no tiene porque entrar en muchos detalles sobre la razón por lo que lo esta buscando, basta con decir, “estoy teniendo algunos problemas y me gustaría consultar a un psicólogo al respecto. ¿Recomienda usted a alguien?”.

3 . Pregunte a sus amigos o familiares quizás le recomienden a alguien. Por lo general, este suele ser el medio principal de elección. Solo hay que asegurarse de que la persona a la que preguntamos no va a entrometerse posteriormente.

4 . Utilice a un terapeuta conocido como recurso. Si tiene un amigo o un amigo de un amigo que es un terapeuta puede pedirle que le redirija hacia el psicólogo que mas se adecue a su situación. La derivación de pacientes, es un mecanismo que funciona entre psicólogos de manera habitual, por ejemplo no puede tratarnos, si ya atiende a nuestra hermana, pero podrá recomendarnos al que este mas cualificado.

5 . Utilizar los recursos del trabajo. En algunas empresas tienen convenios o programas de asistencia al empleado (PAE). Su propósito es proporcionar apoyo emocional y consejo a los empleados con total privacidad. Suelen estar relacionados con el departamento de Recursos Humanos, así que allí hay que dirigirse para consultar sobre la cobertura de sesiones.

6 . Las Centros Educativos y las Universidades. Podemos acudir al departamento de orientación del colegio de nuestro hijo. El psicólogo al cargo podrá derivarle sin ningún problemas. Las Universidades también existen departamentos de orientación y atención psicológica,debido a la alta carga de estrés y los problemas de adaptación de los estudiantes sufren.

7 . Utilice Internet. La diferencia entre la Web y las páginas amarillas es que para el terapeuta la inclusión en Internet no es tan cara y la extrema visibilidad hace que sea sincero, además si esta incluido directorios web (doctoralia, mundopsicólogos, etc.) necesita haber justificado sus conocimientos, experiencia y campos de actuación.

8 . Haga una búsqueda en Google. Una vez que haya hecho una preselección, búsqueles en Google. Si tienen un blog o sitio web explórelo. A menudo con su forma de expresarse y los temas que tratan nos transmiten una visión mas completa de los que nos encontraremos en su consulta. No olvidemos que a muchos profesionales expertos no los encontraras Internet.

9 . Cuidado con la “titulitis”. No pongas limites, ni criterios teóricos muy estrictos, una mayor cantidad de formación o experiencia no implica una terapia mas exitosa. Diversos estudios muestran que una vez que se cumplen los requisitos básicos en el nivel de estudios y certificación, la eficacia del terapeuta se basa mas en variables como alianza terapéutica y la empatía.

10 . Sesiones virtuales por videoconferencia o Skype. Si usted vive en una zona donde es difícil encontrar a un profesional, siempre se puede recurrir a las tele-sesiones. En la actualidad es un servicio con gran demanda por la flexibilidad de horarios y comodidad, aunque se pierde el encanto parte del “encanto” de las sesiones presenciales y es algo mas lento.

Una última reflexión en su búsqueda de un terapeuta: Trate de obtener al menos dos o tres nombres de cada fuente. De esta forma puede obtener referencias cruzadas, y tiene opciones si el profesional se ha trasladado, jubilado o simplemente las primeras consultas no han sido lo que esperaba. Tiene la obligación de ser exigente en la elección del profesional en el que va a depositar toda su confianza y sus miedos.